lunes, 4 de agosto de 2014

"Si luchas puedes perder, si no luchas estas perdido"

Hace mucho, que por mis oidos entraba esta frase. Una de esas, que a veces escuchas sin prestar mucha atención, y sin ni siquiera plantearte si es del todo cierta. Sin embargo, con el tiempo, he pasado de tomarla como simple teoría, a convertirla en práctica. El pan de cada día.



Todo el mundo lucha, de un modo u otro. Aquí o allá. Solo o en compañía. Más o menos. Porque como dicen los alemanes, la vida... no es ningún establo de Ponys. Sin embargo... la lucha por un sueño, por cada día, por tu vida.. se convierte en mucho más compleja, cuando estas a kilómetros de tu "área de confort". Si ese que todos conocemos bien, en el que nos movemos desde hace años, sino desde siempre. Pero cuando el momento de dar el salto, y salir de ese radio confortable, llega... te das cuenta de que por fin has entendido aquel mito de la Caverna que te enseñaban en Filosofía. Platón, tenía razón... mucha razón. Hay cosas, que lejos de la caverna, que tan bien conoces, tu entorno, tu gente, tus costumbres, tu sitio, una vez vives, sólo comprenden quien como tú, han decidido dar el salto.

Por ejemplo, si dijera que he borrado y escrito estas primeras frases un buen rato, para intentar formularlas en mi habitual estilo de redacción, o bueno lo que era mi habitual, quizá algunos pensareís, pero si hace sólo algo más de un año, que se ha ido. ¿Me vas a venir con que se te olvida el español? Pues sí.. con esas os vengo. Sin embargo, estas cosas pasan. Redactar en tu idioma, se torna a veces complejo. Se que hay quién me entiende, verdad? ;) Pero no es lo único, no. También ocurre que de repente, "oh dios mio, que me pasa, no se hablar inglés". Si, si que sabes, pero tienes tan interiorizado el idioma actual, (en mi caso alemán) que si el que te habla llega de repente y sin previo aviso, no logras articular palabra. Speaks du English? dices tan tranquilamente. El tio, te contesta.. y tu piensas vale no ha ido mal. Hasta que entonces articulas, o lo intentas.. una frase. Algo así sencillito como: Voy al cine hoy a las 3 con unos amigos. Y sin darte ni la menor cuenta, sueltas con una perfecta pronunciación anglosajona..  Hoy a las 3 con unos amigos voy al... ah si al cine. 2 minutos después, tu interlocutor cierra la boca asombrado y te das cuenta, que la estructura gramatical que has empleado, no es precisamente muy inglesa..  

Sin embargo, esta es casi la cara simpática, la divertida, de todas las cosas que cada día vives y notas. Cuando vives y además trabajas en un país extranjero.. cada día, casí cada minuto, se vuelve un reto.
Luego esta, el sentimiento de vivir entre 2 mundos. Un sentimiento que sufres, poco después que tu avión aterriza. Empiezas a querer, integrarte aquí, pero echas de menos el allí, intentas seguir el ritmo aquí, sin perder mucho del ritmo de los de allí. Cuando estas allí, sabes que no puedes olvidarte del aquí.. y cuando estas aquí.. tu allí no deja de perseguirte, se convierte en morriña constante, en calendarios llenos de días tachados, que intentan acercarte a la vuelta. Llegas muerto a casa cada día, pero no, no puedes, ni quieres, tirarte en la cama, necesitas antes encender el Skype, ver que esas personas, que tanto quieres y echas de menos, estan bien, contarles cada alegría, cada avanze, cada dificultad. Intentas ponerte al día con todos, pero tras casi darte con un pino, móvil en mano, te das cuenta, que no, que no es fácil. Te pasan tantas cosas al día y el tiempo corre tan rápido, que te faltan horas. Y así casa sin darte cuenta, mientras se te cierra el ojo, en la cama, ya a punto de dormir, a horario de Cenicienta.. te enteras por tu nuevo mejor amigo, Mr. Facebook, que Juan se casó, Maria esta de vacaciones y  Pili, se quedó en paro. Menos es ná.. 

Pero luego llega lo bueno....La oficina, vaya tu segundo hogar. En ella, te conviertes en ese otro tú, que logra cosas que nunca jamás habías pensado. Claro para ello, pasas constantenmente, por estados de ánimo contradictorios, totalmente bipolares. Desde la locura transitoria, para imprimir un papel, en tus primeros dias..."¿Dónde narices esta el comando imprimir?" ah claro, drücken, claaro.."  hasta el éxtasis total, tras lograr dirigir reuniones, dibujar en programas que no conocías y que claro están en.. tu otro idioma.. o conocer la normativa del país, algunos meses después.

Y el otro punto importante, tu entorno. Ese del que echas mano, siempre que necesitas. Pues oye que no esta, que estás sólo.. si sólo ante el peligro. Entonces, aprendes que al final no importa el lugar, sino tu estabilidad psicológica. Da igual donde estes, pero tienes que ser tú, seguir siendo tú y luchar por lo que crees. Sin perder tu esencia, ni los motivos que te trajeron aquí. Tienes que vivir aquí, sabiendo que siempre pertenecerás allí. Aprender que esto suma y no resta.
Es entonces, cuando te das cuenta también, que un amigo, se mide en hechos y no en tiempo. Aprendes cuando vuelves a casa, que ya no sólo lloras con pelis ñonas, que para tí, es igual de importante un hola, que un adiós y que los dos, te hacen emocionarte. Que la comida de tu madre, es algo que no existe en ninguna otra parte. Que los que te quieren, da igual lo lejos y el tiempo que pase, siempre están ahí. Aprendes que un abrazo, largo, sí, uno de esos fuertes que te dejan sin respiración, alivia más que cualquier medicina, comienzas a observar, a mirar desde otro punto, a entender miradas. A saber, que en cualquier rincón del mundo, siempre hay alguién, que merece la pena conocer. 

....Que todo sigue igual, pero que a la vez, en tí, todo ha cambiado.



Hoy se cumple un año, desde que, decidida a seguir en Alemania, elegí como destino, mi ciudad actual. De ahí nace este post conmemorativo y personal. Un post que quiero dedicar, a todos los que en algún momento, escucharon en su mente ese.. 

"Si luchas puedes perder, si no luchas estas perdido" y se decidieron a mirar hacia delante y perseguir sus sueños.

¡Va por vosotros! 






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