sábado, 14 de julio de 2012

Dos realidades conectadas al fin: RIBADEO


Desde el conocido como Puente de los Santos, puede contemplarse una espectacular vista sobre la ría de Ribadeo. Frontera natural entre Asturias y Galicia, a sus pies surge la villa de igual nombre: RIBADEO.

Un lugar, que cuenta con numerosos atractivos como su casco histórico, preciosas playas como la de Las Catedrales, el Fuerte San Damián o el parque etnográfico del Cargadero (excelente mirador sobre la ria). 
Sin embargo, no podemos olvidar, que lo que le da carácter singular es la presencia del Mar Cantábrico, al que la villa debe su origen (de su barrio marinero nacio la actual ciudad). Así pues, no solo podemos hacer referencia al citado barrio marinero, ni a su casco antiguo sino también a su puerto pesquero y paseo marítimo.

Sin embargo, casco antiguo y puerto son dos realidades, cercanas, pero que hasta hace poco parecían muy alejadas, poco o nada accesibles. Afortunadamente, el proyecto de Abalo Alonso Arquitectos , inaugurado hace ya un par de años, ayudaría a cambiar esta situación.



El objetivo: 
Conectar el puerto con el casco histórico. Reto difícil, debido a la diferencia de cota, de más de 20 m.
Facilitar el acceso al puerto de las personas que viven en el casco histórico y a la inversa, ya que numerosos turistas que llegan al puerto deportivo, se encuentran con una ignorancia casi absoluta del "otro mundo" o ven el coche como unico mecanismo de conexión pero que se convertía en pésima solución.

Una vez planteado el problema, se buscan soluciones.
Para ello, el Ayuntamiento pone en marcha un concurso de ideas. No existe limitación presupuestaria, ni un programa claro y definido, tampoco un lugar determinado para la intervención. Solo un problema que reclama una solución.



De dicho concurso, sale vencedora una propuesta, la del Estudio Abalos Alonso. Los dos arquitectos proponian un ascensor panorámico, para salvar dicho problema de cota, de relación y conexión. 




La propuesta tiene un claro componente escultórico y se convierte en el "edificio" de 8 plantas,  más alto de Ribadeo. No pasa desapercibido y no por afán de notoriedad, sino porque por sus dimensiones resulta precisamente realmente dificil ocultarlo. Pero ello no implica, no permanecer atento al paisaje ni tampoco, evita poder integrarse en él.


Criticado por algunos por ser precisamente poco panorámico e inútil, (ya que durante el año según dicen, la gente baja más por otra zona). En general, los ribadenses, lo destacan por su funcionalidad, al evitar las agotadoras subidas por las cuestas y sobre todo, por el minusválido que se desplace con silla de ruedas o los carritos de bebé.




El ascensor, de acero y cristal, se envuelve por una estructura de hormigón oscuro acabado con relieve,  un guiño a los tejados de pizarra local. La cabina, tiene capacidad para 16 personas, y a medida que sube a una velocidad más lenta de lo habitual, permite ver a través de los huecos imágenes de la ría a modo de fotografías enmarcadas. De noche, un referente urbano. Además, en su interior, alberga, una escalera que puede usarse como alternativa.



La instalación, abierta todos los días, cierra sus puertas por las noches, sin vigilancia. Confiando unicamente en el civismo de los usuarios. En la base, un pequeño habitáculo, se reserva quizá para una futura oficina de turismo. Las puertas del conjunto, celosías abatibles también de acero inoxidable.

En definitiva, un elemento prismático, con vocación de hito. Una pieza, materializada buscando el "menos es más" en cuanto a materiales y sin embargo, la mayor cantidad posible de visuales. Una intervención, cuidada, que cose verticalmente dos realidades.



Fotografías del proyecto: Santos-Díez | BISimages

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